La mayoría de los faros están hechos de plástico de policarbonato. Este plástico resistente es perfecto para enfrentarse a duras condiciones sin romperse, pero no juega buenas pasadas con el sol.

Para protegerlo inicialmente, los fabricantes los cubren con una película protectora contra los rayos UV. Con el tiempo, esta película es destruida por éstos, lo que hace que el plástico se oxide. Este daño reduce la efectividades de los faros, lo que hace que conducir de noche sea menos seguro.

Si tus faros han comenzado a empañarse o ponerse amarillentos, entonces está claro que el proceso de oxidación ha comenzado. Sin embargo, no te preocupes, porque hacer que esos faros vuelvan a estar nuevos es una tarea relativamente fácil y que puedes hacer tu mismo. Puedes comprar un kit de reparación en tiendas especializadas o por partes, como prefieras.

 

Material necesarios para pulir los faros del coche

Para realizar este procedimiento en unos sencillos pasos, simplemente necesitarás disponer de este material:

  • Lija de grano 1.000 y 2.000
  • Cinta de carrocero
  • Agua y jabón
  • Pulimento líquido con siliconas
  • Trapo
  • Guantes

 

Pasos para pulir los faros

1.Limpiar los faros: Lava los faros con agua jabonosa tibia. Enjuaga con abundante agua limpia y luego deja que se sequen. Cubre el área de alrededor del faro con cinta de carrocero para no rayar la pintura. Remoja las hojas de papel de lija en agua, luego comienza con el grano que se adapte a tu situación. Cuanto mayor sea el número, más fina será la arena.

Si el faro está opaco o amarillento, comienza con el grano 1.000 y ve en aumento hasta hasta el grano 2.000. Es importante que lo hagas en una sola dirección: de izquierda a derecha y manteniendo la superficie húmeda mientras trabajas. Lo que queremos hacer es ir suavizando de forma progresiva la superficie dañada y áspera. Una vez lo has hecho con varias lijas de diferente grano, si notas de nuevo asperezas repite el proceso de nuevo mojando los faros y secando, al igual que las lijas. Ten algo de paciencia, es posible que el proceso de lijado pueda durar unos 10 minutos dependiendo del estado previo de los faros.

2.Lava los faros con abundante agua limpia y fría y sécalos.

3.Llega el momento de pulir: moja una esquina del trapo con el compuesto para pulir. Con presión firme, pule el faro con movimientos circulares hasta que se vuelva liso y claro.

4.Deja que el pulimento se seque, luego use el extremo limpio del paño para pulir cualquier residuo de esmalte. Repite el proceso de pulido. Dependiendo del daño que tenían los faros, las áreas pequeñas aún pueden aparecer brumosas. Intenta volver a pulir solo esas manchas con el pulimento. Repite tantas veces como sea necesario y revísalo, el faro debe verse perfectamente claro.

Para mantener limpios los faros, lávalos a menudo con un detergente suave y un cepillo o esponja de cerdas suaves, después enjuaga con abundante agua y seca. Nunca limpies el plástico transparente con cera, esmalte o cualquier producto químico que no esté formulado para esta tarea. Así de sencillo es limpiar los faros tu mismo.

Si el procedimiento no reparase el daño a la lente interna del faro, o bien aparecen grietas, debes llevarlo a un profesional para que pueda reemplazarlo por unas piezas nuevas.

 

El mantenimiento del coche puede parecer algo desalentador al principio, pero si poco a poco vas haciendo reparaciones sencillas, seguramente te animes con otras más complejas en el futuro.